Lyon es la capital gastronómica de Francia, sin embargo quienes no comemos carne sentimos que nos quedamos afuera de la cocina tradicional. Siempre explorando y conversando con los locales, descubrimos que el barrio donde nos alojamos es veggie-friendly. La Croix-Rousse es una de las colinas de Lyon, donde se vive un ambiente muy relajado, niñas y niños correteando en las plazas, gente trotando por las empinadas escaleras, terrazas de bares con vista a la ciudad, sonrisas y charlas entre vecinas y vecinos… todo es mágico en este barrio. Aquí hemos degustado diferentes opciones vegetarianas y veganas y recomendamos nuestras preferidas a continuación para que puedan planificar un día de tour gastronómico.

Desayuno – petit déjeuner

Probablemente nuestra comida favorita del día y por eso proponemos doble recomendación. La primera mañana en Lyon la arrancamos en Comptoir sauvage.

Definido por sus dueñas como coffeshop bio, este pequeño universo rosado ofrece variadas opciones, de las que elegimos unos huevos revueltos con hierbas, pan integral con manteca clarificada, capuccino y café allongé. Toda la materia prima es de estación y trabajan con productos locales. Sus platos son fait maison (caseros), el packaging utilizado es biodegradable y los desechos son compostables. Además, tienen opciones sin gluten. La decoración del lugar es agradable, la vajilla muy delicada y probablemente sea el lugar más instagrameable que hayamos visitado últimamente. Dejaremos este punto en suspenso ya que sólo sacamos fotos de la comida.

La segunda mañana la empezamos en uno de nuestros lugares preferidos del barrio: GAÏA Coffeehouse. Atendido por sus dueñas Julie y Méryl, que se toman el tiempo para conversar con cada uno y cada una de sus clientes, este paraíso ecoresponsable abrió en abril de 2019 y llegó para quedarse. Estar ahí se siente como casa. Para almorzar cuentan con un sólo plato hecho en el día y por lo tanto es recomendable reservar. Además, son conocidas por sus brunch de fines de semana, hamburguesas de los lunes y las diferentes actividades que ahí realizan. Como el desayuno es dulce, elegimos acompañar el café con un brownie y budín marmolado. El buen ambiente invita a quedarse a pasar el día, hay juegos y libros para niñxs y reposeras, mecedoras y comodísimos sillones para grandes. La decoración es recuperada, la filosofía es cero desechos y toda la cocina es vegana. Definitivamente es una joya a ne pas manquer ! (¡a no perdérsela!) al pasar por Lyon.

Almuerzo – déjeuner

Nadie nos corre pero cuando tenemos pocos días en una ciudad casi siempre decidimos comer al paso. Best bagels Lyon Croix-Rousse resultó ser ideal. Con propuestas de entre 6 y 11 euros (el menú) encontramos una carta entera de opciones veganas y vegetarianas. Como tenemos un imán y cada vez que entramos a un lugar vacío termina llenándose de gente, esta vez no fue la excepción. A pesar de eso, los platos salen rápido y hay bastante lugar para sentarse afuera y adentro. Elegimos probar dos tipos de bagel diferentes y de postre -incluido en el menú- unos muffins que guardamos para merendar.

Una picada, cervecita o el apéro

Después de las diez de la noche ya es tarde para cenar en la Croix-Rousse, por eso un día optamos por tomar una cerveza en Dikkenek café con unas papas deliciosas y unas tapas de queso utable, ciboulette y otras de queso de cabra y miel, que nos prepararon especialmente. Nos recordó a algún bar de cervezas típico de Mar del Plata, por su decoración en madera, la noche fría que nos tocó y la buena onda con la que nos atendieron. No es un bar particularmente vegetariano, pero comprobamos que es veggie friendly. Perfecto para ir a picar algo antes de cenar o para comer algo fuera del horario tradicional.

Cena – dîner

Like an elephant fue una de las más gratas sorpresas de nuestro recorrido veggie por Croix-Rousse. Un pequeño local ubicado a pocos pasos de una de las vistas más hermosas a la ciudad, ideal para comer un buen plato vegano bien preparado. Si el tiempo acompaña es recomendable sentarse en la terraza. Probamos la hamburguesa de la semana (que viene con papas y ensalada) y aiguillette o tiritas de seitán muy bien condimentadas, con puré de papas y porotos y una ensalada.

Los platos cuestan entre 11 y 14 euros, pero vale la inversión. Y como siempre, no olviden pedir su carafe d’eau (jarra de agua de grifo) para hidratarse, ésto les ahorrará varios euros en bebida que podrán invertir en comer más y mejor, las gaseosas y aguas embotelladas en los restaurantes de las grandes ciudades francesas rondan los 3 euros. ¡Buen provecho!

Entre comida y comida pueden tomarse un descanso apreciando el mur des canuts, un mural inmenso donde por medio de la técnica trompe-l’œil (engaño al ojo) se puede observar la historia e identidad del barrio. Por otro lado, recomendamos muchísimo hacerse una escapada hasta el Parc de la tête d’or, ubicado del otro lado del río Ródano, que no sólo es un parque maravilloso alejado del ritmo de la ciudad, sino que además llegar hasta ahí es un gran paseo para conocer y caminar más a fondo la zona ubicada hacia el este de la Croix-Rousse, bajando y recorriendo sus empinadas escaleras.

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