Chacarita es pasión. Lo dicen quienes visitan el barrio por primera vez y muy especialmente las y los que ahí viven. En los últimos años esta zona se ha convertido en un semillero de cultura, cafés, bares y librerías. Sin perder su autenticidad característica, Chacarita se ha llenado de jóvenes en busca de un poco de calma en medio de la gran ciudad. El turismo aún no ha llegado hasta ahí y gracias a eso les proponemos muchas recomendaciones para pasar una tarde de paseo por sus adoquinadas calles. A continuación, una declaración de amor por este barrio que supo ser hogar.

¡Al final encontrarán un mapa para guardar en el celular, con todas las recomendaciones!

Un poquito de historia

En épocas de la fundación de la Ciudad, Chacarita pertenecía a a los jesuitas, quienes allí tenían grandes chacras. En quechua, chácara significa “tierra de cultivo”. Esta zona sería luego conocida como Chacarita de los Colegiales ya que allí los alumnos (varones y pupilos, por supuesto) del Colegio San Ignacio (actual Colegio Nacional de Buenos Aires) pasaban sus vacaciones de verano. Sus andanzas están retratadas en Juvenilia, el clásico libro de Miguel Cané. En el siglo XIX, con la epidemia de fiebre amarilla, se construyó en estos campos un Cementerio que sería luego reemplazado por el que tenemos hoy, que es el Cementerio más grande de Sudamérica y abarca más de la mitad de la superficie de lo que hoy es el barrio. Se calcula que con esa peste murió alrededor del 8% de la población de la ciudad y por supuesto no todos podían ser acogidos en el Cementerio de la Recoleta. De este modo y de a poco la zona comenzó a cambiar, la llegada del ferrocarril, las marmolerías, florerías y de a poco las pizzerías y cafés se fueron instalando y con el correr de las décadas también se asentaron en sus grandes predios y galpones productoras, talleres, restaurantes y teatros. Esto último es lo que nos convoca, porque el ambiente cultural de Chacarita está hoy más vivo que nunca.

Movida cultural

Una de nuestras librerías preferidas de Buenos Aires está en Chacarita. Falena libros es ese paraíso donde nos gustaría quedarnos a vivir. Se encuentra escondida detrás de una casa de ladrillos en una esquina antigua. Desde afuera, se ven sólo algunos afiches y al lado de una pequeña puerta un cartel luminoso que indica si está abierto o cerrado. Al tocar timbre, te dan paso al hermoso living en que les darán ganas de acomodarse en los sillones junto al hogar, y ahí quedarse disfrutando alguno de sus increíbles ejemplares. Separado por un inmenso ventanal está el patio, que tiene unas mesas y sillas ideales para quedarse degustando un vino en los días cálidos o un tecito en otoño. En la parte de atrás hay más libros, todo invita a hojear, explorar, pedir recomendaciones, volver a hojear y luego elegir, porque es casi imposible irse de este lugar sin llevarse un libro de recuerdo hasta la próxima vez.

La Ciudad de Buenos Aires es de las ciudades más ligadas al teatro que hemos conocido. Si bien Chacarita no tiene una propuesta teatral tan fuerte como la del barrio de Almagro, cuenta con el Teatro Regio que es parte del Complejo Teatral de Buenos Aires (teatro oficial de la ciudad) y varias salas independientes. En ese sentido, nuestros espacios preferidos del barrio son Santos 4040 y El Galpón de Guevara.

Este último cuenta con una sala para 150 personas donde se presentan obras de teatro, teatro físico y danza, y acoge grupos musicales y festivales internacionales. Ha sido sede de FIBA y del FICI/Festival de Circo Independiente. Cuenta con un bar en la entrada del gran galpón para picar o tomar algo antes o después de la función. Por otro lado, Santos 4040 tiene una de las carteleras más interesantes de Buenos Aires. Puestas teatrales increíbles, música en vivo y hasta ferias de editoriales independientes. Además este ecléctico espacio cuenta con un espacio de bar muy grande, varias mesas de ping pong y un lugar super amplio para bailar. Recomendamos chequear su programación, que durante 2019 estuvo en una pausa pero pronto volverán por más aventuras.

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Festival Despierta!

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Una propuesta un poco más under es Despierta, que se aleja ya de la onda hipster de la que está teñido hoy el teatro independiente porteño y nos lleva a un espacio más descontracturado ubicado en Av. Federico Lacroze y Alvarez Thomas. En este edificio que solía ser una vieja subestación eléctrica hay hoy ciclos de cine, noches musicales, talleres de yoga, sexualidad y tantra, y lo mejor: su propuesta de hamburguesas y pizzas integrales, vegetarianas y veganas aún a precios populares. Para acompañar recomendamos especialmente el litro de Campari que se puede compartir entre dos.

Si es paseo es acompañado por infantes, La nube es una parada fundamental. Hoy en día funciona como asociación civil, nucleando a la comunidad con artistas en un espacio repleto de propuestas: talleres, biblioteca infantil y juvenil, visitas guiadas, espectáculos e incluso cineclub.

Recorrido gastronómico

Un barrio que supo acoger nuevas familias y jóvenes sin perder su tradición, se ha adaptado también a nuevos emprendimientos y alternativas gastronómicas. A a continuación nuestras preferidas:

El galpón orgánico: los miércoles y sábados durante el día abre este espacio multifacético justo al lado de la estación de tren Urquiza y del subte B en Federico Lacroze. Sobre la Avenida que da nombre a la estación, a mitad de cuadra se abre una calle empedrada que lleva hacia el enorme galpón, coronado con una G amarilla y negra en su entrada. Definido como Centro Comunal de Abastecimiento, este espacio articula a los productores orgánicos con los consumidores. Con productos de calidad y precios justos, ofrecen varios puestos donde cada productor ubica sus mercancías, que abarcan desde frutas, verduras y quesos hasta incluso filtros para el agua de grifo, cosméticos naturales y artículos de limpieza. Además de la feria, que está abierta hasta las seis de la tarde, al mediodía hay restaurante y parrilla. Recomendación cósmica: los ñoquis de calabaza, ¡un manjar! Como si esto fuera poco hay una huerta donde se organizan encuentros, charlas y talleres. Dato: Fue un espacio de encuentro fundamental para la asamblea feminista de cara al paro de mujeres realizado el 8 de marzo de 2019. Por todo esto y mucho más, amamos el galpón.

Alejado del nuevo corazón del barrio y más cerca de Villa Ortúzar, se encuentra Almacén la siesta. Ubicado en la esquina donde se cruzan Rosetti y Av. Elcano, este restaurante parece dar la bienvenida a una tranquila casa de barrio. Ideal para ir con tiempo, caminando lentamente un domingo otoñal y sentirse como en casa. Recomendamos fuertemente la pasta y si hay sol aprovechar las mesitas de afuera.

La siesta: Nos encantan los detalles como el mantel de girasoles y la vajilla toda diferente
La siesta: Nos encantan los detalles como el mantel de girasoles y la vajilla toda diferente

Por otro lado, Roll’n Lui Alimentos se está convirtiendo de a poco en parada obligatoria del barrio. Comida al paso, fresca y precios accesibles. Su joya: el falafel. La clave: ir con paciencia, porque se arma fila para pedir. Si de brunch se trata, en ese límite difuso entre Chacarita y Colegiales que es la Avenida Álvarez Thomas, se encuentra La Trufa, uno de los lugares más amigables para el bolsillo de las y los vecinos del barrio. Sirven un brunch abundante y delicioso que se presta a ser compartido, y el café es riquísimo. Calculamos que, si van con hambre, con dos opciones de desayuno o brunch comen tres.

Brunch en La Trufa: bueno, bonito, barato
El brunch en La trufa cumple a la perfección con la regla de tres B: bueno, bonito, barato.
¡y la V de veggie!

En las famosas seis esquinas que dividen Chacarita, Colegiales, Belgrano R y Villa Ortuzar se encuentra La Mezzetta. Parada obligatoria para las y los amantes de la pizza desde la década del cuarenta, no tiene nada que envidiarle a Imperio, en la otra punta del barrio y no podía faltar en la lista aunque realmente esté en el querido vecino Villa Ortúzar. En este local miniatura salen a toda velocidad pizzas gigantescas y bien gruesas. La más conocida es la fugazzeta rellena al corte: nosotrxs con una porción ya estamos llenos, pero siempre pedimos una más. Para comer de pie o en la barra, es nuestra pizzería tradicional preferida de la ciudad.

De yapa: Cuenta la leyenda que la mejor tortilla de papas de Buenos Aires está en el bodegón vasco Lekeitio, y los mejores champignones están en Donnet. Ideal para ir a probar antes o después de ver una obra en Santos o el Galpón de Guevara.

Del café a la cerveza pasando por un vermuth

Difícil elegir entre un café en el tradicional Museo Simik, un vermú de La fuerza o una cerveza en Almacén Comunal. A continuación, les proponemos hacerse un lugar en la agenda e ir a todos:

Empezando por la ansiada y tan porteña merienda, no podemos dejar de recomendar Marte, un espacio nuevo en Chacarita que propone el equilibrio perfecto entre un buen café con algo dulce, libros y música. No se puede ir de paso, es tan acogedor que dan ganas de pasar la tarde.

Si buscan algo más tradicional, definitivamente Bar Palacio y su Museo fotográfico Simik es el lugar perfecto. El bar es un típico café de los ’40, su actual dueño lo compró para allí compartir su colección y darle ese equilibrio que nos gusta entre la salida al café y el plan cultural. Durante la crisis del 2002, el tiempo libre o más bien falto de trabajo se hacía pesado y Alejandro Simik decidió invertirlo en buscar cámaras antiguas. Si bien para recorrer el museo no se necesita consumir nada, la experiencia de sentarse a tomar algo y rodearse de cámaras, fotografías antiguas e historia es única. Está en la esquina de Lacroze y Fraga, en pleno barrio de Chacarita. A la noche, además, hay jazz en vivo.

Una foto de La fuerza sacada en un típico atardecer porteño, 
con una cámara analógica de los '80 y un rollito 200ASA
Una foto de La fuerza sacada en un típico atardecer porteño,
con una cámara analógica de los ’80 y un rollito 200ASA

Otra esquina imperdible: La fuerza. Son incontables los vermut que hemos tomado e incontables las papitas que hemos comido en sus happy hour. La propuesta de este lugar es tan perfecta que a pesar de ser nuevo en el barrio ya cuenta con habitués, como si siempre hubiese estado ahí. Si bien sus precios son más elevados de los que acostumbramos, vale la pena pasar y probar, especialmente en esa franja horaria donde todo es más accesible (de 18 a 19:30). Detrás de la barra todo es pura amabilidad, les recomendamos sentarse allí para que puedan contarles la historia del lugar, del vermut y les recomienden qué tomar de acuerdo a sus gustos. Nuestro preferido: el rojo con soda. Para acompañar: tortilla de papas. Y si tienen que llevarle a alguien un souvenir ¡ya está solucionado! Lo venden en una botella super especial.

Funes birrería: No podían faltar las cervecerías, que tan de moda se pusieron hace algunos años en la ciudad. En medio de ese boom en Chacarita no había demasiada opción, hasta que llegó Funes. Además de la gran cantidad y variedad que ofrecen es destacable la calidad. En un ambiente descontracturado, con mesitas afuera y también adentro, en el patio techado que nos separa del galpón donde preparan artesanalmente la cerveza, Funes es una opción ideal para ir a tomar algo entre amigxs. Además, abren sus puertas para hacer visitas guiadas con degustación. Ideal para acompañar: ¡sandwich de provoleta!

Por último pero no menos destacable: Almacén comunal. Como se habrán dado cuenta, nos fascinan las esquinas de este barrio y ésta tiene algo especial. Hace menos de dos años abrió este pequeño almacén que ofrece no sólo tragos y cerveza sino también brunch y menús de mediodía. Si bien trabajan con bastante carne, lo cual no nos hace felices, siempre tienen opciones amigables con el mundo animal. Se definen modernos y combinan pasta con milanesa, y ensalada sobre fainá. Destacamos sus mesas para compartir y conversar, los panes de masa madre y su elocuencia en redes sociales.

Heladerías de barrio

Nos declaramos fanáticos del helado en todas las estaciones, ya que es ideal con calor pero también en una primavera fría para calmar la ansiedad de verano. Nos ha costado un poco encontrar alguna heladería en Chacarita que se ajuste a nuestros parámetros de excelencia heladeril, pero por fin dimos con dos que no podemos dejar de compartir para completar el paseo ideal. Pistacchio helados es una auténtica heladería de barrio con un toque cool. Con pintadas muy especiales en sus pizarras que van cambiando según los sabores que tengan (o no), mesas con mosaicos de pac-man y sillones que invitan a pasar un buen rato. A pocas cuadras de Plaza Mafalda y el mercado de pulgas, se autoproclaman de Colegiales (aunque estén en Chacarita). Decidimos perdonar esto y recomendamos especialmente aprovechar el baño de chocolate gratis. Además, no podemos contener la risa cuando se trata de Rick and Morty y han sabido decorar el espacio con más de una referencia esta serie animada.

Pistacchio y sus mesas pac-man

Occo, un helado que te cambia la vida. Así se definen y cuánta razón tienen. Sabores artesanales, realizados con ingredientes naturales y realmente inolvidables. Tienen varias sucursales, pero por supuesto nos quedamos con la de Chacarita (a la que llaman Palermo) ubicada en Dorrego y Av. Córdoba, ideal para llevar y seguir paseando. Dato de color: la conocimos gracias a la radio Futurock.

Un poco más: paseos, bicicleterías, parques y arquitectura

A pesar de que haya nuevas ciclovías, por suerte el barrio conserva sus clásicas calles empedradas y por esto no es tan sencillo recorrerlo en bici. Sin embargo, transitando por las avenidas y bicisendas se arma un paseo ideal para un fin de semana soleado. Recomendamos especialmente la bicicletería de la familia Busato para cualquier imprevisto. La amabilidad, profesionalismo y buen humor de este grupo de hermanxs merece una visita. Se encuentran en la calle Giribone, entre Gregoria Pérez y Zabala.

Yendo hacia la zona del Cementerio, está el Parque Los Andes. Este predio verde, que originalmente era el cementerio, actualmente es un gran pulmón, ideal para recorrer un día de sol. Ahí al lado está el Barrio Los Andes, un complejo inaugurado en la década del ’30. Si conocen a alguien que viva ahí no duden en pedirle que les haga pasar, ¡vale la pena conocerlo por dentro! También puede visitarse durante Open House. Otra joya imperdible del barrio es el Pasaje Olleros (al 3951), precioso para asomarse desde afuera a ver su patio colonial, siempre respetando la calma y privacidad de quienes allí viven.

Infaltable: mapa virtual

Pueden abrirlo directamente en la app de google maps. Esperamos que disfruten su paseo por este barrio tan especial, y en Instagram no dejen de etiquetarnos cuando suban sus fotos de Chacarita, así volvemos virtualmente y viajamos un rato con ustedes. ¡Gracias por leer!

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