Dean Village en Edimburgo

En 2017 renuncié a mi trabajo después de dos años y medio de trabajar en la producción de festivales culturales de mi ciudad y me fui de viaje. Siempre creí que ese sería el trabajo de mi vida, pero hoy en día no creo que exista algo como eso. Necesitaba tiempo para definir cómo iba a seguir mi carrera laboral y ese tiempo era mejor pasarlo viajando. Sub-alquilé mi monoambiente de Buenos Aires y me encontré con Sebastián en Portugal. Después de dos meses y medio de viajar por Europa, me quedé unos días sola en Reino Unido y decidí ir desde Londres hasta Edimburgo para vivir el Festival de Teatro de la ciudad y especialmente su contracara, el Fringe Festival. Como lo que planeamos nunca sale como esperado, más que festivaleando pasé mis días en la capital de Escocia haciendo muchísimos planes gratuitos, caminando, aprendiendo, descubriendo y conversando por interminables horas con dos mujeres maravillosas. ¿Qué más puedo pedir? A continuación les dejo mi experiencia personal combinada con algunos tips para visitar Edimburgo y sacarle provecho a todo lo que hay para hacer de manera gratuita. Este post es ideal para quienes desean viajar con bajo presupuesto por un país costoso y para quienes simplemente buscan inspiración para animarse a viajar.

Armé la mochila y me fui a Edimburgo unos días

Ese viaje había sido una montaña rusa de aprendizajes sobre mi misma y sobre viajar y vivir en pareja: necesitaba procesar, balancear, redescubrir. Me quedaban tan solo tres días antes de tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires y, como ya había pasado más de tres semanas en Londres en la casa de mi querida amiga Hermi, quien me hospedó todo ese tiempo, sentí que era momento de cambiar el paisaje. Visitar Edimburgo en agosto era un plan ideal ya que el festival que estaba sucediendo en ese momento era para mí como espectadora y como trabajadora en el ámbito de la gestión cultural un must, tenía que aprovechar para experimentarlo, aunque solo fuera por un par de días. El Fringe sucede en las calles de Edimburgo, hay montones de cosas para hacer, ver, descubrir, experimentar. Es un evento que no pasa desapercibido y muchísima gente se acerca a la ciudad en ese momento para vivirlo. Por esta razón, pensarán, todo es más caro y es difícil encontrar trenes y alojamiento. Sí, puede ser. Sin embargo siempre hay maneras de encontrar lo que estamos buscando. Las herramientas que me resultan más útiles al momento de reservar transporte (con o sin anticipación) es la web (y app) Omio. Para buscar alojamiento comparé precios entre booking y hostelworld, dos plataformas fantásticas para encontrar hospedaje barato.

Compré mi billete de tren, reservé rápidamente una cama en una habitación en un hostel que encontré por booking (Safestay Edinburgh) y armé la mochila. Fui sin entradas, sin haber visto la programación, sin plan y sin itinerario. Por todo esto la primera mañana decidí realizar un free walking tour: siempre me gusta hacer uno cuando llego a una ciudad y especialmente si estoy sola. Tomé esta costumbre en 2011 cuando tenía 20 años y viajé de mochilera descubriendo las ciudades europeas por primera vez. Me sirvió mucho hacer estos tours para orientarme sin celular ni google maps, conocer parte de la historia de los lugares que se me escapaba y colaborar con los guías, que en muchos casos trabajan a comisión. Seis años después de esa primera experiencia, hice el recorrido básico por Edimburgo simplemente porque tenía pocos días en la ciudad.

No sabía que lo mejor de este paseo con guía a pie por Edimburgo iba a ser algo relacionado casi indirectamente con viajar: conocer gente. A veces, cuando estamos en nuestra ciudad, nos olvidamos de la gente que no conocemos. No nos sentamos a conversar con un grupo de gente a la que no hemos visto antes, no le contamos acerca de nuestra infancia a alguien en la parada de bus, o tal vez sí, pero en general no jugamos a descubrir y descubrirnos cuando no estamos viajando. Volviendo al tour, lo mejor fue que al finalizar intercambié algunas opiniones con dos chicas que estaban en el mismo grupo. Una era española y tenía mi edad, estaba trabajando en Londres y, como yo, se había tomado unos días para conocer la ciudad. La otra, una mexicana de veinte años, estaba de intercambio universitario en un pueblo cerca de Edimburgo. La casualidad -o no- dictó que ellas se estuvieran hospedando en un mismo hostel y yo en el de al lado. Decidimos almorzar juntas, luego recorrer otras partes de la ciudad, ir a tomar algo a la noche (no niego ni afirmo que terminamos bailando como locas en una no-fiesta donde éramos las únicas extranjeras) y al día siguiente encontrarnos para desayunar y continuar explorando Edimburgo juntas.

Fui a un Festival de Teatro en busca de una experiencia y terminé generando vínculos por fuera de ese mundillo con dos chicas que nada tenían que ver entre ellas, lo único que nos unía a las tres era el tiempo, el espacio y el idioma. Eso fue suficiente para vivir dos días inolvidables. Hasta nos costó separarnos. Hoy miro las fotos y siento nostalgia por lo genuino de ese momento. Viajar sola y generar vínculos en el camino es, a mi entender, lo más valioso de los viajes. Por si les da curiosidad: con una de ellas todavía sigo en contacto frecuente y nos encontramos unos años después en Barcelona. Cuando yo volví a Europa ella se fue a México, pero cada tanto chateamos y espero que podamos encontrarnos pronto en alguna otra latitud. Por primera vez en un par de años y gracias a este post estamos conversando las tres nuevamente. La gente que conocemos en la ruta se queda para siempre impregnada en nuestra vida.

¿Qué podemos hacer gratis en Edimburgo?

A continuación les detallo mis highlights y recomendaciones para visitar la ciudad y hacer muchísimas cosas de manera gratuita: Comenzar con un free walking tour básico en español. No les puedo asegurar que tendrán una experiencia tan increíble como la mía, pero lo que sí es seguro es que aprenderán muchísimo sobre Edimburgo recorriendo las calles de la ciudad vieja, comenzando a ubicarse y conociendo su historia. Caminar es siempre la mejor manera de explorar un lugar que no conocemos.

La calle Royal Mile, la cafetería The Elephant House y el cementerio de Greyfriars son lugares ideales para visitar si les gusta Harry Potter. Se dice que J. K. Rowling escribió gran parte del primer libro de la saga en aquel café y que recorría a menudo el cementerio buscando inspiración para su futuro bestseller, que la llevaría como autora a dar un salto a la fama, y a lxs lectorxs a disfrutar de un gran libro de fantasía. Edimburgo está repleto de turismo sobre Harry Potter: incluso existe un tour dedicado a visitar todos los lugares relacionados a la saga. Si visitan el cementerio encontrarán la tumba de Thomas Riddell, ¿les suena el nombre?

Cafetería The Elephant House en Edimburgo donde J K Rowling escribió Harry Potter
En alguna de esas ventanas alguna vez se sentó J.K. Rowling a escribir Harry Potter

Dos paseos imperdibles: Dean Village y Calton Hill. Dean Village es una especie de aldea en medio de la gran ciudad. En este barrio reina la calma, el sonido del agua y casas de piedra que tienen más de 300 años. Pueden llegar a pie en aproximadamente veinte minutos desde la ciudad vieja. Les súper recomiendo en el camino darse una vuelta por Modern One, la galería nacional de arte moderno, que pueden visitar de manera gratuita. Realmente vale invertir un rato en conocer tanto el edificio y sus exposiciones como los jardines. En Edimburgo experimenté muchísimos climas diferentes en un mismo día, incluyendo muchísima lluvia y por suerte cuando llegamos aquí salió el sol.

Calton Hill es otro punto fantástico con increíbles vistas de la ciudad. El conjunto arquitectónico neoclásico de esta colina es considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí se comenzó a construir a fines de siglo XIX un monumento en homenaje a los caídos en las Guerras Napoleónicas, pero nunca se completó, dejándonos unas columnas que nos trasladan con la imaginación a Atenas. Además allí se encuentra el observatorio de la ciudad, el monumento al filósofo Dugald Stewart y el monumento al almirante Nelson.

Las vistas de la ciudad de Edimburgo desde Calton Hill
Monumento en Calton Hill, Edimburgo

Un museo súper interesante es el Museo Nacional de Escocia (National Museum of Scotland) y es un gran plan para hacer en familia, si están viajando con niñxs es ideal. Historia, juegos interactivos, la oveja Dolly embalsamada y una terraza con una vista fantástica de la ciudad. La entrada para todos los museos nacionales en el Reino Unido es gratis, y esta no es la excepción.

¿Dónde comer vegetariano en Edimburgo?

Todos los planes recomendados hasta ahora son gratuitos, pero si se trata de comer, vale hacer la inversión. A veces es difícil encontrar recetas por fuera de las carnívoras, porque todos los platos tradicionales escoceses están hechos a base de animales, especialmente el haggis. Encontrarán en todas partes este plato típico hecho a base de vísceras de cordero. Visité The World’s End, donde dicen que se encuentra el mejor haggis de todos: obviamente no lo comí pero me gustó el ambiente. Los platos vegetarianos son buenos y la cerveza del lugar es fantástica. En Let Me Eat Too, a pasos de la plaza Grassmarket podrán probar el haggis en su deliciosa versión vegetariana.

Las ciudades nos hablan: carteles y arte en Edimburgo

Qué hacer gratis en Edimburgo: arte neones y frases
Qué hacer gratis en Edimburgo: arte, neones y frases. Everything is going to be alright Martin Creed
neón de Martin Creed en Modern One
Qué hacer gratis en Edimburgo: arte, neones y frases. there will be no miracles here nathan coley
neon del artista Nathan Coley en Modern One

Mujeres bellas y fuertes

Como ya les conté, este viaje estuvo marcado por la presencia de las mujeres que podrán ver en la foto. Además, me interesó en particular la historia de Maggie Dickson, ¿la conocen?

Cuenta la leyenda (y los libros de historia) que en la plaza Grassmarket había un pub donde los condenados y condenadas a la horca tomaban su último whisky antes de cumplir su sentencia. Hoy en día encontramos allí el bar The last drop (el último trago) y otro llamado Maggie Dickson’s. Éste lleva el nombre de una mujer que en el año 1724 fue condenada a la horca, se cree que por no haber registrado a su niño, que lamentablemente nació muerto y fue encontrado en el río. Maggie ya había sufrido el abandono de su marido, el autoexilio de su ciudad y un embarazo oculto, pero además de sufrir la muerte de su hijo fue condenada a la ejecución pública. Luego de haberse cumplido la condena, Maggie comenzó a moverse dentro de su ataúd mientras era trasladada al cementerio. Felizmente no había muerto (a pesar de haber sido colgada) y no volvieron a intentar ahorcarla ya que, habiendo sido juzgada y castigada, no correspondía volver a hacerlo por el mismo cargo. Así fue como Maggie fue ahorcada y vivió para contarlo, por lo cual es recordada como Half-Hangit Maggie.

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